Dione moneta poeyii

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martes, 22 de mayo de 2012

Rothschildia lebeau (nació la segunda polilla)

por Marie Lissette Alvarado

Desde muy pequeña he sentido atracción y admiración por  las mariposas; pero no así por las polillas. Me habían enseñado que las polillas eran animalitos de mal agüero, cuando se le veía la imagen de una calavera en su espalda, o de buena suerte, si le podía apreciar algún número cabalístico para ganar dinero en juegos de azar.
Lo cierto es que me parecían seres poco agraciados y en su mayoría por no poseer la  delicadeza  y belleza de las  mariposas, les consideraba proscritos de mi mundo; solo recuerdo haber visto polillas de diferentes tonalidades de café, y eso, ante la variedad de colores de sus hermanas dejaba mucho que desear.
 
Ahora con el tiempo y la experiencia que nos brinda la vida, he aprendido que son lepidópteros con una forma de vida que merece ser estudiada, y que en realidad poseen una belleza inigualable, sin dejar de lado su rol en el balance de la naturaleza.
Tengo en el patio trasero de mi casa varios árboles de limón, de diferentes clases; pero uno de ellos, siempre ha sido elegido por la polilla Rothschildia lebeau para realizar su ciclo de vida. Decenas de veces vi sus capullos en las ramas, son estructuras muy resistentes  pues su cubierta es muy dura, su forma es como la de un calabacín, de unos 8 centímetros de longitud  y pareciera que está tejido con hilos de oro por su brillante tono dorado; pero nunca había visto a la polilla, ¡hasta ahora!

Hace aproximadamente dos meses, que decidí hacer poda de todos los árboles en el patio, cuando de pronto en una de las ramas del limón me encontré un capullo de estos, por poco se va con la basura; al rato encontré otro  que estaba adherido  a una de  las ramas que no serían cortadas. Cuando le conté de mi hallazgo a JaV, me pidió que le diese el capullo que estaba suelto para observarlo por un tiempo, tal vez se produciría la metamorfosis y podría conocer al misterioso inquilino, lo cual me pareció una excelente idea. Yo conservaría el otro en el árbol.

Pasaron los días y a mí se me olvidó por completo el asunto de los capullos. Pero hace poco, el lunes 14 de mayo por la tarde recibí su agradable llamada telefónica contándome que efectivamente emergió del capullo una impresionante y robusta polilla, que si me fuese posible tomara la que estaba en el árbol y que la colocara en una pequeña guardería (mariposario)  portátil que habíamos construido para el cuidado de unas mariposas monarca.
Así lo hice, tenía la esperanza de que aún no había nacido y que podía tener la misma dicha. Como son mariposas nocturnas puse el mariposario en una habitación donde la luz no fuera una molestia y  estaría resguardada de posibles depredadores.

Esperé martes; nada de polilla, continué con mis actividades. JaV  trajo de vuelta el capullo acompañado por la polilla que había nacido  en su casa y que con cuidado introdujo en una pequeña caja. Qué criatura más impresionante! La dejamos en libertad en una habitación que posee  espacios sin ventanas para que haya una buena ventilación pues está destinada a actividades de recreación. La  observamos y fotografiamos, pero por ser de día, se mantenía inactiva.
El miércoles 16 de mayo me llevé la sorpresa y experiencia más increíble, ¡fue más de lo que podía imaginar!
Por lo general mis labores inician con el alba, cuando abrí la puerta y los portones que dan al patio, mis ojos no podían dar crédito a lo que estaba viendo.
Tres grandes polillas "cuatro ventanas"danzaban por el patio, lo que me atrevería a llamar una “danza de cortejo”, sus alas parecían flotar sin mucho esfuerzo a pesar del enorme cuerpo.
Corrí de inmediato a la habitación donde tenía el capullo, y ¡sorpresa, tenía otra polilla recién nacida, aún sujeta a su capullo! No quise acercarme, ni tocar el mariposario para no inquietarla.

Regresé al patio y vi cómo batían las alas unas cuantas veces, ascendían a cierta altura, luego las dejaban momentáneamente quietas, esto obviamente les hacían descender rápidamente, y  antes de acercarse al suelo nuevamente batían sus alas para volver a ascender al mismo punto  y repetir la acción una y otra vez.  Se desplazaban por el patio, parecían niños jugando a la “gallinita ciega”, era como si se corretearan manteniendo ese singular vuelo.

Mientras tanto, intenté con cuidado que la polilla que me había regresado JaV se incorporara al grupo, pero parecía no querer salir de esa parte de la casa.
Lamentablemente no puedo descuidar mi agenda, así que continué con mis obligaciones y hasta media mañana fui a la habitación y saqué el mariposario portátil, lo llevé donde habíamos dejado la otra polilla que aún seguía ahí. La pude fotografiar en el momento en que estaba  depositando algunos huevecillos en el piso, y como estaba algo aperezada aproveché la ocasión para hacerla subir a mi mano y continuar tomándole fotos desde diferentes ángulos. Especialmente de su abdomen que me llama la atención por su gran volumen. Fue muy dócil y pude tomar fotos con mucho acercamiento.
A la que mantenía dentro del mariposario la dejé tranquila hasta que JaV llegara y la pudiera apreciar.

Nunca había tenido en mis manos una polilla, y mucho menos de semejantes dimensiones. Casi cubría por completo mi mano extendida, la fuerza de sus patas se siente, son muy peludas como todo su cuerpo. Es un insecto muy robusto y pasivo, sus antenas son como peines dobles, su oscura cara no me permitió observar si tenía espiritrompa, supongo que no posee, algunos lepidópteros al surgir como mariposas no se alimentan más.

Pero describir sus alas es todo un reto, lo único que facilita su descripción es que tanto el anverso como el reverso tienen los mismos colores y el mismo diseño. En cada una de ellas existen lo que se denomina “ventanas” porque su estructura es trasparente, sus formas varían un poco pero se asemejan a gotas de agua.
Predomina en todo su cuerpo el color café en diferentes tonalidades y el marrón, con algunas pequeñas secciones con blanco y negro.

Sus  cuatro alas son de un intenso color marrón, en las delanteras se observa una decoloración en las puntas superiores, como cuando a una prenda de color le cae una gota de cloro a la hora del lavado.
Junto a la decoloración se inicia un hermoso collar de cuentas, y su primer eslabón es una especie de figura que me recuerda donde engarzan los collares para cerrarles, digamos el cierre de seguridad; con forma de maní, en el centro es de color negro, seguido de color café claro y delineado nuevamente por una fina línea de color negro. Su tamaño es pequeño y está proporcionado al resto del collar  que desciende cerca  del borde, la cadeneta se compone de unos pequeños círculos de color café claro dibujados por finas líneas de color negro; dejando a todo el borde con un color café claro, mismo de los pequeños círculos.

Desde la espalda hacia el borde de las alas, se encuentra aproximadamente a la mitad una línea blancuzca que la divide de arriba hacia abajo, dejando en la parte interna del ala una ventana  en forma de semilla colocada en posición horizontal y tocando dicha línea. Se le conoce como ventana a este peculiar diseño pues la estructura del ala en esta sección es completamente transparente y a través de ella se puede ver lo que está al otro lado.  Es algo que había notado en algunas mariposas diurnas, pero esta es la primera vez que lo veo en una mariposa nocturna. Esta línea vertical no solo divide las alas a la mitad, sino que en la mitad interior donde están las ventanas el color de fondo es café oscuro, mientras que la  exterior es de color marrón.

En las alas traseras el diseño varía muy poco, la misma decoloración se encuentra ubicada en las puntas inferiores. El delicado collar que viaja cerca del borde varía en su diseño; ya que dentro de los círculos  que se mantienen de color café claro hay otro más pequeño de un color marrón.
La misma línea blancuzca divide al ala por la mitad, dejando en el interior como fondo el color café oscuro y en el exterior el color marrón; siguiendo la dirección de arriba hacia abajo dando la sensación de que es una sola línea la que divide en igual proporción las alas, las ventanas  también están en la parte interna de dicha división, pero son algo más circulares y grandes.

Algo hermoso que se dibuja entre la cabeza, espalda, y parte de las alas superiores es una especie de “chal” de color marrón en su interior, y conforme se acerca a sus bordes hay una línea de color rojizo, que termina con otra línea blancuzca que define el diseño.
Aunque su cara es negra,  la base de la frente, donde nacen las antenas es de color blanco, le da mucha elegancia.

Su abdomen es muy voluminoso y peludo, le divide una línea blanca longitudinalmente por todo el canto; con pequeños círculos de color rojizo. De esta forma queda la parte de debajo de un color y diseño y la parte de arriba con otro. Por arriba es muy uniforme el color café, pero por abajo el café es aún más oscuro, hay una serie de pequeños cuadritos dibujados por líneas blancas, y su forma me recuerda al abdomen de algunos arácnidos.
Sus patas no solo son muy fuertes, sino que también muy peludas, las partes que salen del cuerpo tienen pelaje blanco, y el resto de las patas poseen pelaje negro.

El que sean animales nocturnos me ha permitido de día observarlas sin temor a  molestarles y hacer que huyan.
La última vez que las vi fue el sábado 19 de mayo. Pero la experiencia no acaba ahí. Nuevamente en el limonero hemos observado una camada de huevecillos, supongo que posiblemente fueron depositados poco después del cortejo que presencié, y como si fuera poco, ya hay pequeñas orugas entre sus hojas. Así que ahora tengo, orugas y huevecillos de la misma especie de polilla y en el mismo árbol. 


Las orugas tienen su cuerpo del mismo color que las hojas tiernas del limón, crecen de manera vertiginosa, desde la cabeza hasta su ano le protegen una serie ordenada de hileras transversales de gruesas púas de color amarillo.
Los huevecillos tienen un tamaño de unos dos  milímetros y son blancos, me recuerdan los frijoles por su forma. Pareciera que así como el capullo es muy resistente, la textura de estos huevecillos aparentemente también lo es.

Trataré de fotografiar frecuente las larvas y llevar un recuento de su evolución. De esta forma podré apreciar a la polilla Rothschildia lebeau en todo su esplendor, desde el huevo hasta el adulto.

4 comentarios:

  1. Hola mi reina...realmente es impresionante tu experiencia con las polillas..,las ftos estan super me gustaron muchisimo te felicito,la forma en que narras los hechos me senti como si estuviera leyendo un cuento novela de suspenso...jajaja.En serio que barbara jueee puedes pedir trabajo en nat geo sos INCREIBLE.besos

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  2. hola, tengo una polilla como esta, pero nació como a las 4 de la mañana y ahora son las 8 de la noche y no termina de abrir sus alas, las abrirá? o ya no, y otra pregunta, los huevecillos están fecundados o no, ya que no creo que hubiera tenido pareja y puso varios de ellos.
    gracias.

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    1. Hola.
      He tenido esa experiencia con monarcas. Cuando no abren del todo las alas, no pueden volar. Sobreviven pocos días si toman agua con alguna miel, pero mueren.
      He visto mariposas de varias especies aparéandose casi inmediatamente de tomar el primer vuelo, claro si nacen un grupo de machos y hembras. Ponen los huevos poco después y supuestamente están fecundados, porque a los días miro la larva. Pero....?
      saludos
      jav

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  3. Que bonita narración, comparto el mismo sentimiento que tu...de inicio hasta hoy que en mi ventana hay dos apareandoce, primero pensé que no eran lindas y ahora que llevan un rato en la ventana y a través del cristal puedo verlas taaaan de cerca me parecen que son increibles.

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